Dante Alighieri
Biografía
 

 

 

   
 

Dante Alighieri nació en Florencia, en mayo de 1265; era hijo de doña Bella, de estirpe desconocida, y de Alighiero de Bellincione, perteneciente a una noble familia güelfa, en otros tiempos rica y poderosa.
Como él mismo narra en la Vida Nueva, en 1274, cuando apenas contaba nueve años, se enamoró de una coetánea suya, Beatriz, que algunos consideraron hija de Folco Portinari, y que se casó luego con Simón de los Bardi.

Paralelamente, nacía en Dante el deseo de aprender y conocer; estudió por tanto las siete artes liberales: el Trivio (gramática, dialéctica y retórica) y el Cuadrivio (aritmética, geometría, música y astronomía). En su primera juventud frecuentó la ya célebre Universidad de Bolonia. En su formación cultural influyó Brunetto Latini (autor de un corto poema alegórico, Tesoretto), aun cuando no fuese precisamente su maestro.
En 1283, nueve años después del primer encuentro, vio nuevamente a Beatriz, se enamoró de ella y para ella escribió el primer soneto.
En 1289, combatió en Campaldino contra los gibelinos de Arezo y tomó parte en el sitio de Caprona.
En 1290, cuando apenas tenía veinticinco años, moría Beatriz, llorada amargamente por Dante, quien, luego de una extraordinaria visión, decidió decir de ella “aquello que nunca se dijo de mujer alguna”. Cumplió en efecto esa promesa escribiendo para ella La Divina Comedia.
Después de la muerte de Beatriz, también en 1290, Dante se volcó al estudio de la filosofía, frecuentando seguramente alguna de las escuelas que se habían abierto en el convento dominicano de S. María la Nueva, en el franciscano de S. Cruz, y en el agustiniano del E. Santo.

En 1295, época a la que se haría remontar su matrimonio con Gema Donati, de quien tuvo tres hijos, Jacobo, Pedro y Antonia, se inicia su carrera política, año en que precisamente se habían reformado los ordenamientos de Jano de la Bella, que prohibían a los nobles su participación en los cargos públicos.

Inscripto en el arte de los médicos y de los boticarios, pudo entonces formar parte del grupo de los Sabios, notables del lugar, que presidían la elección de los Priores. Formó parte después del Consejo de los Cien, y por fin, en el año 1300, fue miembro de una embajada enviada a S. Giminiano con el fin de renovar la liga de las ciudades güelfas toscanas.
Siempre en el mismo año 1300, el 15 de junio, fue nombrado prior precisamente mientras estaban en efervescencia las contiendas entre güelfos blancos y güelfos negros, en la Florencia ya libre de los gibelinos, expulsados después de la derrota sufrida en la batalla de Benevento.
Las dos facciones en las que se dividía Florencia –güelfos blancos y güelfos negros-tenían como jefes a Vieri de los Cerchi y a Corso Donati respectivamente: este último tenía una actitud favorable hacia el Papado, cuyas maniobras hegemónicas estaban dirigidas hacia la conquista de Toscana.
Bonifacio VIII, a la sazón Papa en Roma, había enviado a Florencia al cardenal Mateo de Acquasparta, quien con la ayuda de los negros, fácilmente hubiera podido adueñarse de la ciudad.

 

Como habían surgido algunos tumultos en Florencia, Dante, en calidad de Prior, propuso exiliar a los jefes de las dos facciones; se opuso luego, como miembro del Consejo de los Cien, aunque sin obtener buenos resultados, a la propuesta de enviar ayuda militar al Papa.

Mientras Carlos de Valois se aprestaba a bajar hacia Italia, Dante, con una embajada de blancos, se allegó al Papa para abogar por la causa de Florencia; desde entonces ya no pudo volver a ver su ciudad, puesto que, habiendo entrado Carlos de Valois a Florencia en calidad de “pacificador”, había fortalecido el gobierno de los Negros, quienes ya en el poder, se habían apresurado a acumular acusaciones contra el poeta, a multarlo y condenarlo al exilio.
No volvió a su patria, ni para pagar la multa ni para disculparse de las acusaciones.

Corría el año 1302, el primero de veinte de exilio. En los primeros tiempos, intentó entrar por la fuerza en su Florencia, junto con los gibelinos desterrados y con los otros blancos, pero fue en vano. Desde entonces, comenzó su peregrinaje por las cortes italianas, acompañado de su acerbo dolor y desesperada nostalgia por la patria perdida.

En 1304 es huésped de la corte de los Escalígeros de Verona; en 1306 de los Malaspina, señores de la Lunigiana. Entre los años 1306 y 1309, casi seguramente estuvo en Luca y quizá también en París.

En el año 1310, con la llegada a Italia del emperador Enrique VII de Luxemburgo, Dante creyó que las anarquías y discordias terminarían y que podría volver a Florencia; más aún, escribió en esta ocasión, tres cartas en latín, dirigidas una a los príncipes de Italia para que acogiesen en calidad de súbditos al emperador, otra a Florencia, que se le oponía, amenazándola con el castigo de la Providencia, otra por fin al mismo emperador, instándolo a tomar las armas contra Florencia. La muerte prematura del emperador, acaecida en Buonconvento, en el año 1313, le arrebató de golpe todas las esperanzas; cansado y descorazonado, Dante volvió a sus peregrinaciones. Habiendo muerto el Papa Clemente V, en 1314, escribió una carta a los cardenales, instándolos a elegir un papa italiano y a restituir a Roma la sede del papado.

En este período, rechazadas las condiciones demasiado humillantes que le fueron ofrecidas para volver a Florencia, lo encontramos nuevamente en Verona, en la corte de Can Grande de la Scala, luego en Ravena, su último refugio, en la corte de Guido Novello de Polenta, sobrino de Francisca de Rímini, inmortalizada por él en el poema.

En Ravena, de regreso de una embajada a Venecia, falleció el 14 de septiembre de 1321. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia de los Franciscanos de esa ciudad, donde aún reposa.

 
   
   
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